El ego es la imagen que tenemos de nosotros mismos, cómo nos vemos y cómo creemos que los demás nos ven. Lo vamos construyendo desde el momento en que tenemos consciencia de un Yo (self). Desde muy pequeños comienza a forjarse nuestra personalidad, nuestra forma de ser, cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

La familia, los amigos, la educación, la política, la religión y la televisión entre otras, nos configuran. El self es nuestro sistema operativo, percibimos e interpretamos la realidad a partir de este software. Se va actualizando segundo a segundo con nuevos programas que determinan cómo reaccionamos ante los estímulos y situaciones del ambiente.

Funcionamos en términos de “si tal… entonces…”. Si me critican entonces me enfado; si suspendo el examen me pongo triste; si las cosas salen como esperaba entonces me alegro. Vivimos en gran medida condicionados por las circunstancias y experiencias que vivimos. Habitualmente nos sentimos bien o mal dependiendo de nuestra interpretación de si lo que nos ocurre es bueno o malo.

Ahora bien, no se ha encontrado en todo el cerebro ningún área donde se localice el Yo. Por decirlo de otra manera, el Yo es un concepto, un pensamiento, una creación mental. Vivimos identificados con un Yo que no existe, con una idea en nuestra cabeza que distorsiona nuestra visión de la realidad.

No somos ningún ente inmutable con unas características rígidas, bien definidas. Somos un proceso en constante cambio. Podemos intervenir en nuestra forma de relacionarnos con todo, podemos modificar cómo reaccionamos ante lo que nos ocurre. Lo que piensen los demás tiene la importancia que tú le quieras dar.

Puedes seguir viviendo en piloto automático, con tu software actualizado a la última versión, o puedes elegir vivir conscientemente. Date cuenta de cuando estás alterado y pregúntate por qué lo estás. Cada vez que algo te afecte respira antes de reaccionar con la programación habitual, date unos instantes para observar tus sensaciones corporales, tus emociones, tus pensamientos. Tú no eres tus pensamientos, tú no eres tu emoción, tan solo son estados transitorios de la mente, no te apegues a ellos. Respira hondo y suelta.

No seas un programa, se tú mismo.

1 Comment

  • Pepe Moya
    7 febrero, 2015 at 20:07 · REPLY

    ¡Gracias! Breve: dos veces bueno. Tomo nota.

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