NUESTRA FICTICIA INMORTALIDAD

NUESTRA FICTICIA INMORTALIDAD

Si te miras en el espejo eres capaz de reconocerte, día tras día. Te señalas y dices: “ese soy yo”.Espejo calavera 1 Sin embargo, cada día millones de nuestras células mueren y otras nacen, estamos en constante cambio. Seguramente no tengas la misma apariencia que hace unos años y, lo quieras o no, la imagen que hoy ves reflejada de ti no será la misma que verás conforme pase el tiempo. Pero, ¿qué es el tiempo?

Tendemos a dividir el tiempo en tres posibles momentos: pasado, presente y futuro. Ahora bien, no experimentamos estos tres momentos de la misma forma. Tenemos experiencia del pasado a través del recuerdo, es decir, trayendo al espacio de la consciencia pensamientos sobre hechos que se dieron en algún momento. A su vez, experimentamos el futuro a través de pensamientos o imágenes mentales sobre hechos que aún no han tenido lugar. El presente es lo que está sucediendo en este preciso momento. La pregunta es, ¿puedes vivir en un momento que no sea en este momento? Es decir, ¿puedes vivir en el pasado o en el futuro?

El pasado y el futuro son creaciones mentales, conceptos que hacen referencia a pensamientos sobre hechos que no están teniendo lugar. El único momento que puedes experimentar es el aquí y ahora. Vivimos en un presente continuo. Todo pensamiento aparece y desaparece en el espacio de tu mente y esto ocurre en el presente, que es lo único que hay. Tú eres el resultado de lo que has ido viviendo momento a momento, estás en constante cambio, pero el cambio siempre se da ahora.

Aun con todo esto, nos cuesta mucho ver el cambio en nosotros mismos ya que pasan los días y pareces ver cada mañana a la misma persona en el espejo. Esto nos da cierta sensación de permanencia, de que vamos a estar siempre ahí. Sin embargo, si hay una cosa que sé del futuro es que voy a morir, o mejor dicho, que estoy en un proceso de morir. Vida y muerte no son cosas separadas, ambas se están dando en este momento. Células naciendo, madurando y muriendo.

No es mi intención ser trágico, sino ver las cosas tal y como son. Rechazamos la muerte, la negamos, pero está ahí, la vida es finita. Cuanto antes interiorices esto antes empezarás a valorar cada minuto de tu vida. Pregúntate si estás dedicando tu vida a lo que realmente te llena, el tiempo se escapa entre los dedos y no vuelve nunca. Trata de hacer lo posible por sentirte bien y hacer que los demás se sientan mejor, no vale la pena estar triste. No vivas esperando a que algo ocurra, todo llega a su debido tiempo y todo pasa, aprende a soltar, a desprenderte amablemente de lo que acaba. Y sobre todo, no pierdas el tiempo con pensamientos sobre lo que fue o lo que está por llegar, sólo son pensamientos, vive el presente, es lo único que tienes.

¿QUIÉN ERES? ¿REALMENTE ERES LO QUE CREES QUE ERES?

¿QUIÉN ERES? ¿REALMENTE ERES LO QUE CREES QUE ERES?

El ego es la imagen que tenemos de nosotros mismos, cómo nos vemos y cómo creemos que los demás nos ven. Lo vamos construyendo desde el momento en que tenemos consciencia de un Yo (self). Desde muy pequeños comienza a forjarse nuestra personalidad, nuestra forma de ser, cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

La familia, los amigos, la educación, la política, la religión y la televisión entre otras, nos configuran. El self es nuestro sistema operativo, percibimos e interpretamos la realidad a partir de este software. Se va actualizando segundo a segundo con nuevos programas que determinan cómo reaccionamos ante los estímulos y situaciones del ambiente.

Funcionamos en términos de “si tal… entonces…”. Si me critican entonces me enfado; si suspendo el examen me pongo triste; si las cosas salen como esperaba entonces me alegro. Vivimos en gran medida condicionados por las circunstancias y experiencias que vivimos. Habitualmente nos sentimos bien o mal dependiendo de nuestra interpretación de si lo que nos ocurre es bueno o malo.

Ahora bien, no se ha encontrado en todo el cerebro ningún área donde se localice el Yo. Por decirlo de otra manera, el Yo es un concepto, un pensamiento, una creación mental. Vivimos identificados con un Yo que no existe, con una idea en nuestra cabeza que distorsiona nuestra visión de la realidad.

No somos ningún ente inmutable con unas características rígidas, bien definidas. Somos un proceso en constante cambio. Podemos intervenir en nuestra forma de relacionarnos con todo, podemos modificar cómo reaccionamos ante lo que nos ocurre. Lo que piensen los demás tiene la importancia que tú le quieras dar.

Puedes seguir viviendo en piloto automático, con tu software actualizado a la última versión, o puedes elegir vivir conscientemente. Date cuenta de cuando estás alterado y pregúntate por qué lo estás. Cada vez que algo te afecte respira antes de reaccionar con la programación habitual, date unos instantes para observar tus sensaciones corporales, tus emociones, tus pensamientos. Tú no eres tus pensamientos, tú no eres tu emoción, tan solo son estados transitorios de la mente, no te apegues a ellos. Respira hondo y suelta.

No seas un programa, se tú mismo.